2. Costos y beneficios de la pequeña minería
A la pequeña minería en los países en desarrollo muchas veces se le reprocha explotar la riqueza nacional sin que su contribución a la economía nacional del país respectivo sea de importancia. Además, se la estigmatiza como "llaga social" de la nación. Noticias sobre la miseria después del cese de la fiebre del oro en Acevedo do Peixoto, Brasil, parecen confirmar esta opinión. Una de las consecuencias fue que el gobierno tratara de aislar este sector e impedir su desarrollo. Sin embargo, en general esto fue lo único que sucedió, ya que las conocidas deficiencias ejecutorias en los países en desarrollo no permiten ejercer un control de la pequeña minería.
Los gobiernos muchas veces tienden a medir la pequeña minería de sus respectivos países con criterios diferentes a los propuestos en este capítulo. En muchos casos se sustenta la opinión de que la minería industrial de empresas multinacionales no tiene los problemas que se tiene con la pequeña minería. Una minería grande es más fácil de controlar, contribuye a la tributación y, tiene un lobby considerablemente fuerte debido a su poder económico y político. Por eso muchos gobiernos dan su preferencia a la minería grande y mediana (3).
Hoy en día, a escala mundial se enfrenta un renacimiento de la pequeña minería que obliga a los gobiernos reconocerla como realidad social. Por esto, recientemente en muchos países ha habido un cambio de actitud. Se incrementan los esfuerzos para abrir nuevos caminos a este sector informal e incluirlo en el sistema económico. Sin embargo, la discusión sobre los costos y beneficios de las actividades de la pequeña minería es un tema muy controvertido. Una de las causas es que existen muy pocos análisis sobre este sector y no se cuenta con indicios sobre los aspectos a ser examinados.
En la mayoría de los casos tenemos una balanza positiva si consideramos todos los costos y beneficios de la pequeña minería desde el punto de vista de la política de desarrollo, si bien la contribución monetaria directa del sector, por ejemplo aportando impuestos, es baja. Los beneficios directos y colaterales de la pequeña minería muchas veces son tan importantes, que no es comprensible que en los países en desarrollo no se hagan más esfuerzos por aceptar a este sector de la minería como un posible motor para el desarrollo en las regiones rurales, de fomentarlo adecuadamente y de ayudarlo a salir de la informalidad para así incluirlo en la economía formal. Esto tiene validez solamente cuando la pequeña minería incluye una protección ambiental adecuada y condiciones de trabajo aceptables.